Historia de la Salud Pública

Uriel García Cáceres, maestro y guía de la salud pública en el Perú

Uriel García Cáceres, prominent leader and teacher of public health in Peru

 

Oscar Ugarte Ubilluz1,a

1 Sistema Metropolitano de La Solidaridad (SISOL). Lima, Perú.

a Médico, magister en Gestión de Políticas Públicas, ex ministro de salud del Perú.

Artículo adaptado por el autor del Discurso pronunciado con motivo de la entrega, al Dr. Uriel García, de la Medalla "Cristóbal de Losada y Puga" a la creatividad humana, importante premio conferido por la empresa Southern Copper - Perú el 28 de noviembre de 2013.


RESUMEN

El Dr. Uriel García Cáceres, destacado médico, investigador e historiador peruano, nació en la ciudad de Cusco en 1922. Estudió la carrera de medicina en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1942-1950), e influenciado por el Dr. Pedro Weiss se desarrolló en el campo de la Anatomía Patológica, en donde hizo grandes descubrimientos como la descripción de nódulos en los riñones asociados a la fase verrucosa de la bartonelosis o enfermedad de Carrión. Sus contribuciones más importantes se encuentran en el campo de la paleopatología, campo en el cual ha contribuido con el mejor entendimiento de la patología del antiguo Perú. No ha sido tampoco ajeno al ámbito político, fue ministro de salud del Perú, cargo en el cual se desempeñó íntegramente y siempre en favor de la salud peruana. A sus 91 años, siempre luchador y jovial, y por encima de todo, siempre maestro con disposición también a aprender.

Palabras clave: Historia de la medicina, Perú; García Cáceres, Uriel; Patología (fuente: DeCS BIREME).


ABSTRACT

Dr. Uriel García Cáceres, prominent physician, researcher and Peruvian historian, was born in the city of Cusco in 1922. He studied medicine at Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1942-1950). He was influenced by Dr. Pedro Weiss and as a result he worked in the field of Pathological Anatomy, where he made substantial discoveries such as the description of kidney nodules associated with the verrucous stage of bartonellosis or Carrion’s disease. His most important contributions are in the paleopathology field, in which he helped create a better understanding of Peruvian ancient pathology. Dr. García Cáceres also participated in the political arena; he was Peru’s Minister of Health, a position in which he served selflessly and always working for the good of the health of all Peruvians. At 91 years old, he is always tenacious and cheerful, and above all, he is a teacher with a readiness to learn.

Key words: History of medicine, Peru; García Cáceres, Uriel; Pathology (source: MeSH NLM).


El Dr. Uriel García Cáceres (Figura 1), destacado médico, investigador e historiador, nació en la ciudad de Cusco, el 6 de noviembre de 1922. Hijo de don José Uriel García Ochoa y doña Aurelia Cáceres Pimentel, heredó de su padre el nombre Uriel, a quien se lo asignó a su vez el abuelo, fervoroso creyente y convencido que sus descendientes honrarían este nombre de uno de los siete arcángeles, que en hebreo significa “la llama de Dios” o “la luz de Dios”.

Probablemente don José Uriel, padre, no tomó al pie de la letra las motivaciones creyentes de su progenitor, porque desde su juventud abrazó más bien el camino contestatario del indigenismo y luego del socialismo con José Carlos Mariátegui, en las primeras décadas del siglo XX. En ese devenir, don José Uriel fue actor de importantes procesos de análisis y propuestas de transformación social, así como también del primer proceso de Reforma Universitaria entre 1909 y 1918, y en años posteriores.

El joven Uriel García Cáceres se nutrió desde la infancia de las motivaciones paternas y las del pueblo cuzqueño. Aprendió a leer con su padre, familiarizándose desde pequeño con la literatura social que abundaba en la biblioteca familiar. No es casual, por lo tanto, que desarrollase muy tempranamente una gran sensibilidad por las condiciones de vida de la gente más necesitada, que ha sido una de las características personales que lo han acompañado en su época estudiantil y luego profesional. Más aun cuando su adolescencia y juventud transitaron durante la década de los 30, agitado escenario de rebeliones sociales y golpes militares.

Estudió educación primaria y secundaria en su ciudad natal, en el Colegio Nacional de Ciencias, el cual siempre consideró como uno de los mejores del país. Reconoce como grandes profesores a destacados profesionales de las ciencias y las artes de la época como Luis E. Valcárcel, José Gabriel Cossío, Rafael Aguilar, Ántero Bueno, Genaro Fernández Baca, Oswaldo Baca, entre muchos otros. Pero el joven Uriel siempre reconoció como su mejor profesor a su propio padre, quien en ese entonces ya era un destacado ensayista y político, que tuvo el gran acierto de proponer como base de la identidad nacional el mestizaje cultural producto de la rica fusión hispanoamericana.

Estudió la carrera de Medicina en la Facultad de Medicina “San Fernando”, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entre los años 1942 y 1950. Vivió, por lo tanto, la efervescencia estudiantil democrática de la segunda etapa de la reforma universitaria a mediados de los 40 y también la frustración dictatorial producto del golpe militar del General Manuel Odría en 1948. Sin embargo, reconoce haber tenido el privilegio de contar con profesores universitarios como Carlos Monge, Honorio Delgado, Alberto Hurtado, Pedro Weiss, Carlos Villarán, Telémaco Battistini, Oscar Soto, Sergio Bernales, René Gastelumendi y otros destacados profesionales.

Pedro Weiss, pionero médico patólogo y dermatólogo, fue sin duda quien tuvo una mayor influencia sobre él. Desde su especialidad no solo logró motivarlo como investigador y lo orientó hacia la Anatomía Patológica; sino que además, siendo muy cercano a Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Max Uhle y Julio C. Tello, reforzó en él el nexo entre las inquietudes científicas y las inquietudes sociales aprendidas desde la cuna con su padre. Es así que, siendo aún estudiante, participó en 1948 con el Dr. Weiss en un estudio multidisciplinario del valle del río Huallaga financiado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que los llevó a recorrer en balsa más de 400 kilómetros de ese caudaloso río, desde Tingo María en el departamento de Huánuco hasta Yurimaguas en el departamento de Loreto, haciendo estudios entomológicos y parasitológicos.

Fue en San Fernando donde obtuvo los títulos de bachiller y médico cirujano, con la tesis de estudio de los cinco primeros casos de la enfermedad de Chagas en Moquegua (1). En esta facultad, posteriormente, también obtuvo el título de doctor en Medicina. Fue becado, por la misma facultad para especializarse en Anatomía Patológica en la Universidad de Cincinnatti (Ohio, EE. UU.), en donde se formó y trabajó por 6 años.

Aun cuando tuvo la oportunidad de quedarse en EE. UU. y desarrollarse profesionalmente allá, optó por regresar al Perú para contribuir con los esfuerzos de Pedro Weiss y su grupo en el fortalecimiento de la especialidad de Anatomía Patológica. De regreso en el país, el Dr. Uriel García se casó con la distinguida dama Teresa Vidaurre Boza, de cuyo matrimonio nacieron 4 hijos, Fernando Uriel, Cecilia, Silvia e Inés García Vidaurre. Establecido ya en Lima, en la década de los 50, como expresión de su formación infantil y juvenil, continuó combinando dos pasiones: la social y la científica. En el campo social asumió por vocación la función ad-honorem de secretario de su señor padre y lo apoyó en el desarrollo de sus estudios y propuestas hasta su fallecimiento a la edad de 91 años. En ese largo período compartió con él sus inquietudes sociales y exploró las teorías que le permitían entender mejor este complejo país que es el Perú, con el enorme cariño de quien realmente lo quiere y espera lograr grandes cambios en beneficio de las mayorías.

Desde 1956 se desencantó de fuerzas políticas que por décadas habían preconizado cambios sociales pero que luego pactaron con aquellos que se oponían a dichos cambios. Fue así que consideró que debía actuar políticamente en forma organizada y se adhirió a fines de los 50 al naciente partido Acción Popular, liderado por el arquitecto Fernando Belaunde Terry, que ofrecía transformaciones sociales coincidentes con sus propias aspiraciones y que resultó triunfante en las elecciones de 1963. Fue así que recibió en 1965 el encargo del presidente Belaunde de asumir la presidencia del Consejo Directivo de la Caja Nacional del Seguro del Empleado, que desempeñó hasta octubre de 1968 cuando se produjo el golpe de Estado del general Juan Velasco Alvarado. En ese período de gestión se avanzó la propuesta de reforma de la institución y, en particular, del entonces denominado Hospital del Empleado (hoy Hospital Edgardo Rebagliatti Martins).

A finales de los 50 asumió el cargo docente, como ayudante de cátedra, en la Facultad de Medicina “San Fernando”, donde luego fue profesor asociado. Asimismo, se desempeñó como jefe del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Arzobispo Loayza. En 1961, durante la crisis en San Fernando en torno a la tercera etapa de la reforma universitaria, que llevó a la renuncia de un importante grupo de docentes, estuvo con los renunciantes que decidieron formar la Universidad Peruana Cayetano Heredia donde fue fundador de la Cátedra de Anatomía Patológica (que luego fue denominada Cátedra Pedro Weiss).

En el campo científico, aprovechó de un Grant (subvención financiera) que le brindó el National Institute of Health de EE. UU. para profundizar la investigación sobre un hallazgo empírico realizado por él mismo años antes, al descubrir nódulos en los riñones asociados a determinadas enfermedades como es el caso de la bartonelosis o enfermedad de Carrión. Los estudios demostraron que, efectivamente, en la fase verrucosa de la enfermedad de Carrión se produce una proliferación pseudotumoral de las células endoteliales de los túbulos contorneados proximales de los riñones, que explica la insuficiencia renal aguda que se presenta en determinados pacientes. Más recientemente, un tercer Uriel, el Dr. Fernando Uriel García Vidaurre, hijo mayor del Dr. Uriel García y patólogo de la Universidad Dexell de Filadelfia, ha demostrado que células endoteliales humanas proliferan en determinadas condiciones, dando lugar al fenómeno que hoy se conoce como “angiogénesis” y que está en la base del fenómeno observado y analizado años antes por su señor padre.

Probablemente, las más importantes contribuciones científicas del Dr. Uriel García Cáceres, por su trascendencia y originalidad, estén en el campo de la paleopatología (2), siguiendo los pasos de su maestro Pedro Weiss, con quien realizaron la primera autopsia de una momia desenterrada por Hiram Bingham, llegando al diagnóstico macroscópico y radiológico de meningioma perforante. Del mismo modo, participó de la autopsia de la osamenta de Francisco Pizarro, en la que comprobó las huellas dejadas en las vértebras cervicales por la estocada mortal que recibió, coincidiendo con las minuciosas manifestaciones judiciales de los testigos de la época.

En años más recientes, ha continuado con otros estudios de paleopatología con su discípulo y colega, el Dr. Guido Lombardi. Con quien han realizado autopsias completas de momias prehispánicas (3). Ejemplo destacado de ello es la autopsia realizada a una coya Nazca en la cual se encontró restos vegetales en los alveolos pulmonares, que los estudios comprobaron que eran compatibles con hojas de coca; esta sería la prueba irrefutable de lo que describe Guamán Poma de Ayala como forma de sacrificio de las compañeras más queridas del cacique fallecido, al soplarle en las vías respiratorias polvo de hojas de coca con un canuto hasta ahogarlas (4). Asimismo, es de gran interés mundial la autopsia realizada a la momia de un culí chino encontrada en los arenales de la isla San Lorenzo. El Dr. Uriel García continúa hasta ahora impulsando otros estudios similares, desde la Cátedra Pedro Weiss de la Universidad Cayetano Heredia.

En el campo político, sus mayores aportes los realizó cuando ejerció el cargo de Ministro de Salud en el período comprendido entre el 28 de julio de 1980 y el 3 de marzo de 1982, en el segundo gobierno del Presidente Fernando Belaunde Terry. Fue un importante período político porque significó desde el año 1980 el retorno a la democracia luego de 12 años de gobierno militar y, además, con el triunfo holgado de Fernando Belaunde que, paradójicamente, había sido depuesto por el mismo gobierno militar. Esto significó, por lo tanto, la reactivación de la institucionalidad democrática a nivel del ejecutivo, legislativo, judicial y electoral. Lo que permitió la convocatoria, ese mismo año, de elecciones municipales en todo el país.

Pero también en el campo de la salud pública era un período interesante, porque no solo se salía de la tutela militar ya que el Ministerio de Salud fue durante esos 12 años área de influencia de la Fuerza Aérea, sino porque desde 1978 el mundo vivía la influencia de los acuerdos de la Conferencia Internacional de la Organización Mundial de la Salud en Alma Ata, sintetizados en la estrategia de atención primaria de salud que priorizaba acciones de promoción y prevención de salud, conjuntamente con soluciones recuperativas masivas y amplia participación ciudadana. En ese contexto, la gestión del Dr. Uriel García elaboró y puso en ejecución el Plan Nacional de Acciones Coordinadas en Salud, con el fin de articular a las diferentes instituciones del sector salud, tradicionalmente fragmentado y segmentado, y hacerlo más eficiente. Como parte de dicho plan se impulsó la campaña de rehidratación oral, con el apoyo de UNICEF y de la OPS, orientado a reducir la morbilidad y mortalidad infantil por las enfermedades diarreicas agudas (EDA). Para no depender de insumos importados el Dr. Uriel García, en su condición de Ministro de Salud, encargó a Laboratorios LUSA, del Estado, la producción masiva de sales de rehidratación oral. Las cuales se popularizaron con el nombre de “bolsitas salvadoras”. Esta iniciativa tuvo en efecto importante en la reducción de la mortalidad infantil por EDA en los años siguientes y, además, se convirtió en una estrategia popular clave para enfrentar diez años después la epidemia de cólera de los años 1991-1992.

A esta estrategia se añadió la de protección de los niños pequeños contra las infecciones respiratorias altas a través de la medida preventiva de abrigarlos con las “frazaditas” distribuidas masivamente, a la vez que se desarrollaban campañas nacionales de inmunizaciones y la provisión de los medicamentos necesarios.

Pero, seguramente, la decisión por la cual es más recordado fue el impulso a la promoción de los medicamentos genéricos de calidad y a bajos precios, lo que motivó la oposición tenaz de sectores importantes de la industria farmacéutica y poderosos distribuidores, que generaron una escasez artificial para multiplicar sus ganancias, posteriormente, con precios altos. Esta maniobra motivó la denuncia del propio ministro, pero al comprobar que personajes importantes del propio gobierno estaban implicados, optó por el camino honesto de la renuncia pese a que el presidente Belaunde le pidió reconsiderarla.

Un año y seis meses no fueron suficientes para lograr procesos y cambios más profundos en las políticas de salud pública, pero sí fueron suficientes para mostrar una gestión con iniciativa y, sobre todo, dispuesta a defender principios y no doblegarse ante los poderes fácticos. Esa es una de las grandes enseñanzas que nos ha dejado la actuación del Dr. Uriel García Cáceres en el campo de la gestión de la salud pública.

Paralelamente a sus actividades en el campo científico y en el campo político, el Dr. García, como buen investigador, también ha intervenido sistemáticamente en el campo de la historia de la medicina. Conocidas son sus publicaciones al respecto. Es el caso de su tesis doctoral “Historia Crítica de Daniel A. Carrión y de la medicina de su Época” (5), donde analiza el significado de la decisión de Carrión de inocularse secreciones verrucosas con fines de investigación, que llevó a la conclusión de que las fiebres de La Oroya y la verruga peruana eran dos fases distintas de la misma enfermedad, trabajo al cual siguieron importantes publicaciones relacionadas al héroe de la medicina peruana (6,7), y que inspiró a otros destacados investigadores nacionales para investigar al respecto (8,9). O su trabajo de incorporación a la Academia Nacional de Medicina “El Hombre y la Medicina en la Obra de William Shakespeare”, donde analiza aspectos y actitudes de la práctica de la medicina en el tiempo que relata y vivió el célebre escritor inglés, mostrando el Dr. Uriel García un sólido conocimiento literario e histórico científico. En su trabajo de presentación ante la Academia Peruana de Historia denominado “El impacto de las epidemias de Viruela, Sarampión y Gripe en la Guerra de la Conquista del Imperio Incaico” (10), describe como estas entidades fueron las causantes de la altísima mortalidad de los antiguos peruanos conjuntamente con las condiciones de vida y de explotación a que fueron sometidos en la agricultura, ganadería y minería. Se explica cómo la población del Incanato se redujo de aproximadamente 10 millones de personas en el momento de la llegada de los españoles a escasamente 1 millón en la época de la Independencia. En su libro “Juan del Valle y Caviedes, Cronista de la Medicina”, se rescata a este literato y poeta satírico como uno de los más agudos observadores y críticos de los conocimientos médicos en la época de la colonia. Su último libro “La magia de Unanue” describe a este prócer y político, considerado padre de la medicina peruana, con una mirada más crítica y posiblemente más objetiva de lo que tradicionalmente se escribió sobre dicho personaje. Y nos anuncia otro libro de próxima publicación “Las Aventuras de Hiram Bingham” donde lo describe como aventurero, político audaz, predicador evangélico y artífice de los enredos diplomáticos del presidente Leguía y el gobierno de Estados Unidos en la década de los 20, a decir del propio autor.

Resulta extraordinario que, además, se ha dado tiempo para ser un colaborador permanente de la Revista Caretas por más de 40 años, mediante artículos de divulgación de temas médicos, críticas políticas, hallazgos históricos y otros ensayos diversos; y, en añadidura, es Académico de Número de la Academia Nacional de Medicina, colaborador y miembro del Consejo Editorial de la Folia Dermatológica Peruana. Ha sido presidente del Comité de Transplantes de Órganos y Tejidos del Ministerio de Salud, así como miembro de la Comisión de Protección al Consumidor de INDECOPI. Siempre luchador, siempre jovial a sus 91 años, siempre dispuesto a apoyar, y por encima de todo, siempre maestro con disposición también a aprender: Ese es Uriel, el gran maestro Dr. Uriel García Cáceres, el amigo y compañero de causas justas.

 

Referencias Bibliográficas

1. García Cáceres U. Contribución al estudio de la patología endémica de los valles del extremo sur de la costa peruana: I. La Enfermedad de Chagas en el Valle de Moquegua. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 1951;8(1-4):227-43.

2. García Cáceres U. Paleopatología peruana. Una mirada. En: Sotomayor HA, Cuéllar Montoya TZ (coord.). Aproximaciones a la paleopatología en América Latina. 1ra edición. Bogotá: Editorial Convenio Andrés Bello; 2007. p. 271.

3. Lombardi GP, García Cáceres U. Multisystemic tuberculosis in a pre-columbian peruvian mummy: four diagnostic levels, and a paleoepidemiological hypothesis. Chungará (Arica). 2000;32(1)55-60.

4. Lombardi G. Autopsia de una momia de la cultura Nazca: estudio paleopatológico [Tesis para optar el título de médico cirujano]. Lima, Perú: Universidad Peruana Cayetano Heredia; 1992.

5. García Cáceres U. Historia critica de Daniel A. Carrión y la medicina de su época [Tesis Doctoral de medicina]. Lima, Perú: Universidad Peruana Cayetano Heredia; 1972.

6. García Cáceres U. Daniel Alcides Carrión. Acta Med Peruana. 2006;23(1):12-4.

7. García Cáceres U, García Vidaurre FU, Ideas e imágenes en la enfermedad de Carrión. Análisis Historiográfico de la Iconografía de la Bartonellosis Humana PARTE II. Folia Dermatológica Peruana. 1999;10(1):57-61.

8. Pamo Reyna O. Daniel Carrión: mito y realidad. Rev Med Hered. 2003;14(4):214-20.

9. Grana Aramburu A. Daniel A. Carrión: heroísmo y controversia. Acta Med Peruana. 2007;24(3):245-8.

10. García Cáceres U. La implantación de la viruela en los Andes, la historia de un holocausto. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2003;20(1):41-50.

Recibido: 05-01-14

Aprobado: 22-01-14

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